El papel sobre la cama y las sabanas tendidas como ayer, como antier, como constantemente ha estado la habitación sin tu presencia, aún merodeas entre almohadas alborotando un poco mi cabeza, pero la habitación intacta, como el hielo que comenzó a instaurarse entre dos cuerpos humedecidos que optaron por congelarse.
No es algo que pasó en uno o dos días, por el contrario fue instantáneo después de parpadear la habitación estaba intacta pero tu presencia era hielo y se fue internando en mis huesos y el frío está a dos pasos de la tristeza, tiene sus mismos labios y su cara.
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